Las reformas o propuestas
educativas en los últimos años plantean que es necesario educar a los niños y
futuras generaciones con las herramientas que les permitan hacer parte de un mundo de cambios rápidos y de incertidumbres. La educación basada en contenidos disciplinares
de carácter memorístico, donde el centro de las relaciones pedagógicas está basada
en la acción del maestro y la pasividad del estudiante, donde las verdades están
establecidas y lo que hay que hacer es apropiarse de ellas y dar cuenta de las
mismas. Esta forma de educar no responde a una realidad que cada vez se hace
más presente. El enfoque por
competencias se ha planteado como aquel que permitirá a los actuales y futuros ciudadanos
prepararse para ese futuro incierto. Es
un enfoque basado en la flexibilidad, en los procesos desarrollados por el
estudiante, en su reflexión interna sobre su propio aprendizaje, donde los
contenidos son un pretexto y no un fin, entre otros.
Frente a modelos tradicionales se
presenta a los estudiantes como un enfoque donde se tienen en cuenta sus
intereses, sus ritmos personales de aprendizaje, donde lo que aprende lo puede
aplicar, él aprende a autorregularse y autoevaluarse. Sus emociones, espacios
sociales y morales hacen parte del proceso formativo.
Todo esto permite tener un estudiante mucho más motivado, más presente en el aula de clase, más comprometido en su labor como estudiante. Un estudiante que no se desgastará aprendiendo para un examen y sí para la vida.
Todo esto permite tener un estudiante mucho más motivado, más presente en el aula de clase, más comprometido en su labor como estudiante. Un estudiante que no se desgastará aprendiendo para un examen y sí para la vida.
Para el docente este enfoque
posibilita enfocarse en el trabajo de sus estudiantes y no en transmitir
información permanentemente, planear sus clases teniendo en cuenta a sus
estudiantes y no solo el cumplimiento de temáticas obligatorias por grado o
curso, tener la posibilidad de trabajar los contextos y los momentos, trabajar
de manera integrada con otros docentes (ya no es un solitario en el aula de
clase), utilizar herramientas tecnológicas de apoyo a su labor.
El modelo de competencias presenta
dificultades hacia aquellos estudiantes que vienen con la inercia de modelos
tradicionales, en los que es más fácil copiar, memorizar y recitar lo que el
maestro ha realizado en clase, ya todo está planteado. Se ha acostumbrado a estar inmóvil, no siente
atractivo poner en práctica lo que se está aprendiendo, es un estudiante donde
lo más importante es la nota que va a obtener y
no el proceso en el que se encuentra. La tecnología la utilizada para el
ocio, pero no es atractiva para trabajar en clase. Siente que el trabajo por
competencias implica más trabajo, todo lo que necesita es cumplir para pasar
los cursos. Este estudiante siente que su maestro no enseña, pues la labor la
debe realizar en gran parte él.
Para un maestro la dificultad en
la aplicación del método tiene que ver con no tener una claridad conceptual del
mismo. Cada maestro lo aplica desde lo que considera es el método. Para los docentes cada vez que aparece una
propuesta nueva de formación se requiere
de un proceso nuevo de aprendizaje y lamentablemente cuando ya comienza a comprender,
aparece otra nueva. No es fácil poner en
práctica modelos con los que no se fue formado, aunque parte de la profesión
docente implica estar atento a todas estas nuevas posibilidades.
Fuentes
-Tamara Díaz , Módulo 3 -TIC y aprender a
aprender, Unidad 1 Competencias y aprendizaje: nueva sociedad, nuevas demandas,
nuevos retos. En curso de Formación Docente sobre TIC y Educación –
Especialización, OEI-CAEU
-Tiburcio
Moreno Olivos.(2010). Competencias en educación. Una mirada crítica. En revista
mexicana de investigación educativa. Versión WEB. http://www.scielo.org.mx
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